Analizamos si la fusión de trámites sanitarios impulsará la competitividad de las empresas o solo cumplirá metas burocráticas. Descubre cómo afecta a tu negocio.
En un país donde el 95% de las empresas son PyMEs y la burocracia suele ser un lastre, cualquier anuncio de "simplificación de trámites" genera esperanzas. El Acuerdo de la COFEPRIS, enviado a la CONAMER, promete agilizar procesos clave como los certificados de exportación y permisos de publicidad para productos sanitarios. Pero ¿es esto un cambio sustancial o solo un juego de números para cumplir metas gubernamentales?
El documento fusiona trámites redundantes y homogeniza requisitos. Por ejemplo:
Certificados de exportación: Dos procesos separados (Libre Venta y Exportación) se unifican en uno solo con dos modalidades.
Permisos de publicidad: Se eliminan distinciones entre productos como bebidas alcohólicas y dispositivos médicos, agrupándolos bajo criterios más amplios.
Además, se promueve el uso de herramientas digitales para presentar documentación, aunque sin detallar cómo se garantizará su accesibilidad.
Si la implementación es efectiva, las empresas podrían:
Reducir tiempos de espera en trámites críticos para exportar, un sector que aporta el 40% del PIB nacional.
Ahorrar hasta un 15% en costos administrativos, según estimaciones de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica.
Evitar sanciones por errores en permisos de publicidad, un dolor de cabeza común para startups de suplementos alimenticios o cosméticos.
Para las PyMEs, esto podría ser oxígeno financiero. Imagina un productor de mezcal artesanal que antes debía navegar entre dos trámites para exportar: ahora tendría un solo formato.
Sin embargo, hay señales de alerta:
Requisitos aún complejos: Aunque se fusionan trámites, los requisitos siguen siendo técnicos (etiquetas, comprobantes de pago, representación legal). Para un negocio pequeño, conseguir una "clave alfanumérica de remedios herbolarios" (exigida en permisos) sigue siendo un laberinto.
Costos ocultos: Digitalizar procesos requiere inversión en capacitación y tecnología. ¿Están preparadas las microempresas?
Falta de claridad en plazos: El acuerdo da 180 días hábiles para adaptar sistemas, pero no especifica apoyos concretos para los particulares.
Como analogía: es como si un restaurante fusionara su menú en menos categorías, pero los ingredientes siguieran siendo igual de costosos.
La simplificación regulatoria es clave para atraer inversión. Según el Banco Mundial, México ocupa el lugar 60 en facilidad para hacer negocios, por debajo de Colombia (67) y Chile (59). Si este acuerdo se ejecuta bien, podría:
Aumentar las exportaciones de productos sanitarios, que hoy representan $12,000 millones de dólares anuales.
Fortalecer sectores estratégicos como farmacéuticos, alimentos y cosméticos, que emplean a 1.2 millones de personas.
Pero si solo se trata de maquillar cifras (ej: reducir 10 trámites a 5 sin tocar requisitos), el efecto será marginal. Peor aún: podría generar desconfianza en los empresarios, quienes ya desembolsan hasta el 4% de sus ingresos en cumplimiento normativo.
¿Afecta a todos los productos sanitarios? Sí, incluye desde bebidas alcohólicas hasta dispositivos médicos.
¿Las empresas deben presentar nuevos documentos? No crea obligaciones nuevas, pero exige actualizar formatos existentes.
¿Cómo acceder a las herramientas digitales? La COFEPRIS promete lanzar una plataforma, pero aún no hay fechas concretas.
El acuerdo de la COFEPRIS es un intento loable por modernizar la regulación sanitaria, pero su éxito dependerá de:
Transparencia en la implementación: ¿Habrá capacitación para PyMEs?
Evaluación constante: Medir si realmente se reducen tiempos y costos.
Diálogo con el sector privado: Las cámaras empresariales deben ser aliadas, no espectadoras.
En economía, las reformas no se miden por decretos, sino por resultados. La pelota está en la cancha de la COFEPRIS.
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