Termosolares en BCS: energía nocturna para 200 mil casas

México apuesta por dos centrales termosolares de torre en Baja California Sur. Tendrán almacenamiento térmico para entregar electricidad de noche, aliviar el sistema aislado del estado y reducir combustibles fósiles. Aquí, el alcance real, cómo operarán y qué falta para que despeguen.

Termosolares en BCS: energía nocturna para 200 mil casas

La escena se mueve a contraluz: espejos girando, una torre encendida y el calor guardado en tanques como si fueran termos gigantes. Ese es el corazón del anuncio: dos centrales termosolares en Baja California Sur que almacenarán calor para producir electricidad de noche. El objetivo es claro: darle “músculo firme” a un sistema estatal que opera al límite, reducir el uso de combustóleo y diésel y empujar la meta de energía limpia en el país.

Qué se anunció y qué significa

El plan federal incluye dos plantas termosolares de torre con almacenamiento térmico y una inversión de alrededor de 800 millones de dólares. En su primera etapa aportarían ~100 MW de potencia entregable con operación continua por 11 horas, suficientes —según demanda y mezcla— para beneficiar entre 100 mil y 200 mil hogares. La construcción se estima entre 36 y 48 meses. Más que potencia pico, lo clave aquí es energía despachable: la capacidad de sostener el suministro cuando el sol ya se metió.

Por qué Baja California Sur

BCS opera en un sistema eléctrico aislado del resto del país y depende en gran medida de combustibles fósiles. Cuando crece el turismo o hay una ola de calor, la red se tensa. Con las termosolares, el estado ganaría horas de respaldo sin quemar combustibles caros y contaminantes. Además, la decisión encaja con la meta de que una mayor proporción de la generación nacional sea limpia. No es sólo “sumar megas”; es sumar horas confiables donde más faltan.

Cómo funciona (y qué entregará)

Las centrales usarán torre central: un campo de heliostatos concentra la radiación solar en un receptor; el calor eleva la temperatura de sales fundidas (mezclas de nitratos), se almacena en tanques aislados y, cuando hace falta, se transfiere a un generador de vapor que mueve una turbina. El resultado: electricidad incluso de noche. En el portafolio de CFE, esta capacidad firme renovable puede sustituir horas que hoy cubren turbinas a diésel o plantas a combustóleo. La apuesta tecnológica ya fue probada en otros países; la curva de aprendizaje está en el control térmico, la logística de mantenimiento y el cuidado de espejos en climas con polvo salino.

Lo que falta y los riesgos

El anuncio fija dirección y recursos, pero la ejecución será la diferencia: selección de sitio (viento, polvo, trazo de heliostatos), ingeniería de fundaciones para zona sísmica y de huracanes, calidad de sales y cadena de suministro de espejos y válvulas. También importan la interconexión y la operación coordinada con fotovoltaica y baterías para aplanar la curva de la tarde-noche. Si los plazos se sostienen y los costos se mantienen bajo control, BCS puede convertirse en el laboratorio que marque la entrada de termosolar con almacenamiento al mix nacional.

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