La SICT promete reducir la burocracia en trámites clave, pero un análisis detallado revela que los cambios son superficiales. ¿Realmente beneficia a transportistas y constructores, o solo es un show mediático?
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) presentó un acuerdo para ¿Avance o maquillaje? El acuerdo de la SICT y la simplificación de trámites que no simplifica relacionados con autotransporte federal y permisos de carreteras. Suena bien en papel, pero al escarbar, encontramos más show que sustento.
Unificación de trámites: ¿Menos carpetas, misma carga?
Promesa: Fusionar 6 trámites de permisos para uso de vías federales en uno solo.
Realidad: Aunque se eliminan formularios repetidos, los requisitos clave (como proyectos ejecutivos en USB o poderes notariales físicos) siguen intactos. Es como juntar la ropa sucia en un solo cesto… pero sin lavarla.
Dato clave: El 65% de los usuarios de trámites SICT gastan más de $5,000 MXN en notarios y traslados, según el IMCO.
Exámenes psicofísicos: ¿Digitalización a medias tintas?
Cambio: Unificar exámenes médicos para conductores en un solo proceso.
Problema: Para revalidar permisos por consumo de sustancias, aún exigen constancias físicas firmadas por dos psiquiatras. En países como Colombia, esto se resuelve con una plataforma digital vinculada al sistema de salud.
Ironía: La SICT habla de “simplificación”, pero sigue pidiendo USBs con archivos DWG (tecnología de los 90) en lugar de permitir subidas a la nube.
Cesión de permisos: ¿Agilizar o encubrir opacidad?
Avance: Un formato único para ceder derechos de obras en carreteras.
Trampa oculta: Sigue exigiendo actas constitutivas en papel y trámites presenciales. Para una dependencia que gasta millones en “gobierno digital”, esto es un contrasentido.
Requisitos fantasmas: Para instalar un anuncio en carreteras federales, debes demostrar que no hay otros en 300 metros a la redonda. ¿Cómo? La SICT no explica mecanismos de verificación, lo que abre la puerta a discrecionalidad y corrupción.
Costos ocultos: Aunque el acuerdo no crea nuevas tarifas, los gastos en notarios, médicos y viajes persisten. Para una microempresa transportista, esto significa 12,000 MXN anuales en trámites, según la CANACAR.
Fecha sospechosa: El acuerdo entra en vigor en marzo de 2025, meses antes del fin del sexenio. ¿Coincidencia o estrategia para inflar cifras de “logros”?
Mientras la SICT se enorgullece de fusionar trámites, otros países dan pasos reales:
España: Digitalizó el 100% de los permisos de transporte con firma electrónica y sin notarios.
Chile: Los trámites de construcción en carreteras se aprueban en 72 horas vía plataforma única.
México: Aquí, el mismo proceso tarda 45 días en promedio, según el Banco Mundial.
El acuerdo es un parche bienintencionado, pero insuficiente. Le falta:
Digitalización total (adiós a USBs y papeles).
Eliminar requisitos arcaicos (como constancias médicas físicas).
Transparencia en criterios de aprobación.
Mientras tanto, los usuarios siguen pagando el precio de una burocracia que, en lugar de modernizarse, solo se cambia de ropa para la foto.
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Y recuerda: En México, la burocracia no se simplifica con decretos… se combate con auditorías ciudadanas. ¡Sé parte del cambio!
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