Descubre cómo la PROY-NOM-020-ASEA-2024 transformará el transporte de gas natural por ductos en México, con costos, beneficios y riesgos explicados al grano. ¡Entérate de lo que viene y por qué importa!
En México, el gas natural es como el motor silencioso que mueve buena parte de la economía: calienta casas, genera electricidad y mantiene a las fábricas zumbando. Pero transportarlo por ductos no es cosa menor; es un juego de alto riesgo si no se hace bien. Por eso, la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA) está poniendo manos a la obra con el PROY-NOM-020-ASEA-2024, una norma que promete actualizar las reglas del juego para el transporte de este recurso por ductos terrestres. ¿Qué significa esto para el país? Aquí te lo desglosamos al estilo mexicano: claro, sin rodeos y con un toque de picardía.
Imagina el gas natural como un invitado explosivo que no avisa cuando llega. En 2023, México consumió 8,642.4 millones de pies cúbicos diarios, según datos de la Secretaría de Energía, y el 69% vino de fuera, principalmente por ductos desde Estados Unidos. Pero esta dependencia tiene un pero: si algo falla, las consecuencias pueden ser catastróficas. Recuerda el accidente de PEMEX en 2013, con 37 muertos, o el susto de Reynosa en 2019, donde una fuga incendió todo sin dejar víctimas, pero sí un buen susto.
La norma actual, la NOM-007-ASEA-2016, ya puso algo de orden desde 2018, pero la ASEA dice que hace falta afinar el tiro. La nueva propuesta, publicada como proyecto en 2024, se enfoca solo en el gas natural (dejando fuera el etano y el gas asociado al carbón) y trae reglas más estrictas para diseño, construcción, operación y mantenimiento de ductos. ¿El objetivo? Que no nos agarren desprevenidos y que el medio ambiente no pague los platos rotos.
Esta norma no es un simple remiendo; es como cambiarle el motor a un carro viejo. Entre los cambios más jugosos están:
Todo esto suena bien, pero no es gratis. Vamos a los números.
Aquí es donde el asunto se pone serio. La ASEA calculó los costos para dos tipos de instalaciones:
Sumando todo, la factura anual de esta norma es de $170,781 millones de pesos. Sí, es una lanota, pero espera a ver lo que ganamos.
Si los costos son el trago amargo, los beneficios son el postre. La ASEA estima que la norma trae dos grandes ventajas:
Total de beneficios: $4,398,821 millones al año. Haz las cuentas: restando los costos, nos quedan $4,228,040 millones de ganancia neta. Es como sembrar frijoles y cosechar oro.
El gas natural no es un juguete. La norma apunta a dos riesgos grandes:
Con esta norma, la idea es tener ductos que no sean bombas de tiempo ni enemigos de la naturaleza.
La ASEA también pensó en alternativas: no regular, dejarlo a la buena voluntad de las empresas o dar incentivos fiscales. Pero ninguna funcionó. Sin reglas claras, el riesgo se dispara y los beneficios se esfuman. Es como dejar la puerta abierta a los problemas y esperar que no entren.
A primera vista, los costos asustan, pero los beneficios los aplastan. Por cada peso invertido, se ganan más de 25. Además, una industria más segura atrae inversión y confianza, algo que México necesita como agua en el desierto. Según el Banco Mundial, países con regulaciones sólidas en energía ven crecer su PIB más rápido, y esto podría ser un empujón para nuestra economía.
La norma entra en vigor 180 días después de publicarse en el Diario Oficial, y las empresas tendrán otro medio año para ajustarse. Mientras, la ASEA seguirá vigilando con inspecciones y dictámenes anuales. Si quieres estar al tanto de cómo evoluciona esto, suscríbete a nuestro boletín. Estamos investigando más para traerte los detalles jugosos cuando haya novedades.
¿Qué opinas? ¿Crees que esta norma cambiará el panorama del gas en México? Comparte este artículo en redes y déjanos tu comentario. ¡La conversación apenas empieza!
Todos los campos son obligatorios *