Descubre cómo la nueva prohibición de alimentos ultraprocesados en los colegios de Tamaulipas busca combatir la obesidad infantil y por qué las “tienditas” escolares temen un golpe económico inminente.
La guerra contra la comida chatarra en las escuelas de Tamaulipas ya tiene fecha y norma: a partir del 29 de marzo de 2025, quedará prohibida la venta de productos ultraprocesados en más de 3 mil planteles de la región. Autoridades educativas, de salud y sanitarias andan con la lupa en la mano, mientras las tienditas escolares —ésas que por años han mantenido la infraestructura de muchos colegios— temen un golpe que podría ponerlas contra las cuerdas. Es irónico que los ingresos de esas cooperativas, usados para comprar climas o equipos de cómputo, dependan precisamente de la venta de frituras y refrescos, los mismos que hoy se colocan en la mira por los altos índices de obesidad infantil.
En Tamaulipas, los números no mienten: uno de cada cinco niños de menos de cinco años ya presenta sobrepeso u obesidad, y en los adolescentes el panorama empeora al 17%, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2023. Las autoridades estatales, respaldadas por la estrategia nacional “Vive saludable, vive feliz” de la presidenta Claudia Sheinbaum, buscan atajar el problema cortando el suministro de calorías vacías en los pasillos escolares. Por eso, la venta de dulces, refrescos y demás “delicias prohibidas” será reemplazada con frutas y verduras, mientras las inspecciones de la Coepris inician el 1 de marzo para asegurar que nadie se haga de la vista gorda.
Sin embargo, los maestros y directores no ocultan su preocupación: el ingreso que recibían de estas cooperativas financiaba mejoras en la escuela, desde la vigilancia en video hasta la compra de material didáctico. Según Rogelio Pérez Lara, líder del SNTE en Tampico, hay planteles que obtenían entre 50 mil y 200 mil pesos por ciclo escolar. Esos montos se desvanecerán o, por lo menos, bajarán de forma drástica. Se discute la posibilidad de reemplazar los productos chatarra por alimentos nutritivos, pero nadie sabe con certeza si ese “menú saludable” generará las mismas ganancias, sobre todo en un contexto donde los niños llevan mucho tiempo acostumbrados a consumir papitas o galletas en el recreo.
Para acrecentar la presión, las cifras de sobrepeso y obesidad siguen en ascenso: más de 15 mil niños en tratamiento por sobrepeso y otros 16 mil con obesidad. Cada caso será monitoreado hasta por seis meses, con la esperanza de detener un problema que impacta en salud y rendimiento académico. Los que apoyan la medida creen que esta medida firme podría salvar vidas a largo plazo; los escépticos, en cambio, temen que sea sólo un parche más en un tema que amerita educación integral y hábitos saludables en casa. Pase lo que pase, la regla está puesta: la comida chatarra tiene los días contados en las escuelas de Tamaulipas y, con ella, se abre un capítulo de expectativas, incertidumbres y muchos cambios en la rutina de miles de alumnos.
Todos los campos son obligatorios *