CNE rompe récord en permisos para transporte de combustibles
La CNE aprobó 32 permisos en septiembre, el mayor registro desde 2015, impulsando la logística energética y la inversión en transporte de petrolíferos.
Lo esencial de este análisis
La CNE aprobó 32 permisos en septiembre, el mayor registro desde 2015, impulsando la logística energética y la inversión en transporte de petrolíferos.
- ¿Por qué importa este crecimiento?
- Impacto regional y económico
La Comisión Nacional de Energía (CNE) aprobó 32 permisos para transporte de petrolíferos en septiembre, un incremento del 540% respecto al mismo mes del año anterior. Este repunte no solo marca el mejor septiembre desde 2015, sino que también envía una señal clara: la logística energética en México está en fase de reactivación, con implicaciones directas para la competitividad y la seguridad de suministro.
Al cierre del mes, el país suma 2,198 permisos aprobados, de los cuales 2,097 permanecen vigentes. Jalisco lidera con 194 permisos, seguido por Nuevo León (163) y Michoacán (135), consolidando al occidente y noreste como polos estratégicos para la distribución de combustibles.
¿Por qué importa este crecimiento?
El transporte de petrolíferos —gasolinas y diésel— es la columna vertebral del mercado energético. Cada permiso representa nuevas rutas, mayor capacidad de abasto y reducción de riesgos de desabasto, especialmente en un contexto donde la demanda se mantiene alta y la infraestructura enfrenta presiones por el nearshoring y el crecimiento industrial.
Dato clave: Desde 2015, la inversión acumulada en transporte de combustibles asciende a 25,500 millones de pesos, con Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz como los principales receptores. Solo en 2025, la cifra ya alcanza 305.6 millones de pesos, lo que confirma el dinamismo del sector.
Impacto regional y económico
El repunte de permisos fortalece la posición de estados estratégicos:
- Nuevo León y Tamaulipas: nodos logísticos para el flujo desde la frontera y el Golfo.
- Jalisco y Michoacán: puntos clave para el abasto al occidente y Bajío.
Este movimiento no solo mejora la resiliencia del sistema, sino que también abre oportunidades para transportistas, aseguradoras y proveedores de servicios complementarios, generando empleo y atrayendo inversión privada.
Entre enero y septiembre se han emitido 53 permisos nuevos, todos para gasolinas y diésel, lo que indica que la prioridad sigue siendo fortalecer la cadena tradicional antes de dar un salto hacia combustibles alternativos. El reto será garantizar seguridad operativa, trazabilidad y cumplimiento normativo, en un entorno donde la digitalización y la supervisión en tiempo real son cada vez más exigidas.
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