El arranque de 2026 con estímulo fiscal de IEPS en 0% para gasolinas y diésel no implica automáticamente cambios en el precio al público. Este análisis explica la mecánica operativa —terminales, márgenes, logística y competencia— que permite estabilidad pese al ajuste de cuotas.
El arranque de 2026 con estímulo fiscal del IEPS en 0% para gasolinas y diésel —vigente del 1 al 9 de enero— no es una contradicción con la estabilidad del precio al público; es el resultado de una mecánica operativa que amortigua ajustes en la cadena.
Para entenderlo, hay que separar tres conceptos que suelen confundirse: cuota IEPS, estímulo IEPS y precio final. La cuota es el impuesto teórico por litro; el estímulo es el porcentaje que el Estado absorbe de esa cuota; el precio final es el resultado de sumar costos físicos y comerciales a lo largo de la cadena.
Cuando el estímulo se coloca en 0%, no desaparece la cuota, pero el impacto inmediato puede no trasladarse al consumidor si el sistema tiene colchones operativos. ¿Dónde se absorbe o difiere? Principalmente en cuatro puntos:
Terminal/TAR y mayorista. Ajustes temporales en márgenes y calendarización de costos pueden suavizar el efecto, especialmente al inicio de semana.
Logística. Fletes, rutas y mezcla regional permiten redistribuir costos; regiones con mejor acceso a terminales suelen tener mayor elasticidad.
Estación de servicio. La competencia local y estrategias de precio por volumen pueden contener alzas puntuales para no perder flujo.
Mezcla regional. La combinación de inventarios adquiridos a distintos precios crea un efecto de promedio que difiere el traslado.
¿Qué implica esto para cada actor?
Para permisionarios y estaciones, el mensaje es operativo: la estabilidad inicial no es margen “gratis”; exige disciplina en inventarios, control de costos logísticos y lectura fina del mercado local para no quedar fuera de rango competitivo.
Para el transporte (diésel), la señal es de continuidad operativa en la primera semana: la estabilidad ayuda a planear rutas y tarifas, pero obliga a vigilar costos de reposición.
Para consumidores, la explicación es sencilla: el precio no se mueve al ritmo del impuesto porque hay amortiguadores en la cadena.
Para autoridades como Secretaría de Hacienda y Crédito Público y Procuraduría Federal del Consumidor, la estabilidad refuerza la importancia de la verificación: cuando el mercado absorbe, la transparencia en precios y exhibición se vuelve clave.
Qué vigilar la siguiente semana (señales concretas):
Tipo de cambio, por su efecto directo en costos de reposición.
Crudo de referencia, como presión de fondo sobre precios mayoristas.
Anuncios de estímulo IEPS, continuidad o ajustes.
Spreads logísticos regionales, especialmente en zonas alejadas de terminal.
Dispersión de precios locales, indicador temprano de traslado.
IEPS en 0% no garantiza precios bajos ni implica alzas automáticas. La estabilidad de inicio de 2026 es una decisión operativa distribuida a lo largo de la cadena. Quien entienda dónde se absorbe el impacto, podrá anticiparse cuando ese colchón se agote.
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