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Tormenta Fern: por qué CFE levanta la alerta mientras el gas sigue bajo restricción

El cierre operativo de la tormenta Fern deja una señal mixta: CFE prevé levantar la alerta eléctrica mientras CENAGAS mantiene restricciones en SISTRANGAS. La coexistencia revela riesgos residuales para industria y generación.

Tormenta Fern: por qué CFE levanta la alerta mientras el gas sigue bajo restricción

La fase más visible de la tormenta Fern empieza a cerrarse en México, pero el sistema energético entra en un momento más delicado que el propio evento climático. Mientras Comisión Federal de Electricidad anticipa levantar la alerta por suministro de gas, Centro Nacional de Control del Gas Natural mantiene restricciones operativas en el Sistema de Transporte y Almacenamiento Nacional Integrado de Gas Natural. Esta coexistencia de señales no es contradictoria. Es, en realidad, una fotografía precisa de cómo se administra el riesgo cuando el clima se normaliza antes que la operación.

Desde el ángulo eléctrico, la lectura de CFE es comprensible. Con la disipación de la tormenta, se recuperan accesos, disminuye la probabilidad de cortes adicionales y se restablecen márgenes mínimos para la generación. El sistema puede sostener la demanda inmediata y, en términos de despacho, la urgencia de medidas extraordinarias se reduce. Sin embargo, esa lectura no agota el problema. La electricidad depende de un insumo que responde a una lógica distinta: el gas natural.

CENAGAS opera con un criterio más conservador porque la red de gas no se normaliza al mismo ritmo que el clima. Las restricciones en SISTRANGAS suelen permanecer cuando existen riesgos residuales en presión, balance o integridad operativa. Un gasoducto no “se seca” al mismo tiempo que una carretera. La estabilización requiere confirmar flujos, restituir inventarios operativos y verificar que los puntos críticos del sistema puedan sostener demanda sin comprometer seguridad.

Para la industria y los generadores, esta asimetría es clave. Que CFE pueda levantar una alerta no implica que el gas esté plenamente disponible bajo condiciones contractuales normales. La generación eléctrica puede operar, pero lo hace bajo un esquema más frágil, donde cualquier desviación en flujos o en demanda incremental reabre el riesgo. En paralelo, los usuarios industriales enfrentan un entorno donde las restricciones no siempre se traducen en cortes inmediatos, pero sí en incertidumbre sobre continuidad y costos implícitos.

El riesgo típico en estos escenarios aparece en la transición. Cuando el clima deja de ser la variable dominante, las decisiones operativas tienden a relajarse, pero el sistema aún no ha recuperado holgura. Es ahí donde se materializan los costos de la intermitencia. Generadores que asumen disponibilidad plena y programan sin colchón, industrias que incrementan consumo anticipando normalidad y comercializadores que operan al límite de balance. El resultado no siempre es un apagón o un corte visible, sino ineficiencias, sobrecostos y tensiones que se reflejan en el despacho y en la gestión de nominaciones.

Desde una perspectiva de gestión de riesgos, el mensaje es claro aunque no explícito. El cierre operativo de Fern no es un punto final, sino una fase intermedia. La señal de CFE habla de estabilidad eléctrica en el corto plazo. La de CENAGAS advierte que el sistema de gas aún requiere disciplina operativa. Ambas lecturas son compatibles y necesarias. Ignorar cualquiera de ellas es lo que suele convertir una contingencia climática en un problema operativo más profundo.

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