Dos reactores de desulfuración se integran a la Coquizadora de Tula para mejorar la calidad de gasolinas y reducir azufre.
La madrugada del 28 de noviembre marcó un hito para la Refinería Miguel Hidalgo en Tula: dos reactores de desulfuración llegaron al complejo tras meses de traslado desde el puerto de Altamira. Estas piezas, esenciales para la nueva planta Coquizadora, permitirán reducir el contenido de azufre en combustibles, elevar el octanaje y cumplir con estándares internacionales de calidad.
Cada reactor mide 80.5 metros de largo, 8.5 metros de diámetro y pesa más de 500 toneladas, lo que implicó maniobras complejas: desmontaje temporal de puentes, reacomodo de vialidades y cortes eléctricos en comunidades cercanas. El esfuerzo logístico refleja la prioridad del proyecto, que busca transformar la operación de Tula en el marco del Plan de Autosuficiencia de Combustibles.
La Coquizadora de Tula es uno de los proyectos más ambiciosos de Pemex para:
Aunque el avance es significativo, el desafío no termina con la llegada de los reactores. Pemex deberá garantizar:
La modernización de Tula no solo impacta la operación de Pemex: define la capacidad del país para reducir dependencia externa y avanzar hacia combustibles más limpios. El éxito del proyecto será un termómetro para medir la viabilidad del plan de autosuficiencia y la resiliencia de la infraestructura nacional.
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