Pemex redujo el diferencial (K-factor) del crudo Maya para entregas de febrero de 2026. El movimiento refleja presión competitiva en mercados clave como la Costa del Golfo de Estados Unidos y anticipa un año de colocación más exigente para los crudos pesados mexicanos.
Para los cargamentos con entrega en febrero de 2026, Pemex redujo el diferencial del crudo Maya respecto a su referencia, recortando el llamado K-factor aplicado a ventas en mercados clave, particularmente la Costa del Golfo de Estados Unidos. Aunque el ajuste numérico es acotado en apariencia, su significado es relevante: el Maya necesita mejor incentivo económico para seguir siendo competitivo frente a otros crudos pesados disponibles.
En el comercio físico, estos movimientos mensuales rara vez son tácticos aislados. Son respuestas calibradas a señales de demanda, inventarios y márgenes de refinación.
El K-factor es el componente del precio oficial de venta (OSP) que Pemex utiliza para ajustar el valor del crudo Maya frente a su marcador de referencia. En términos prácticos, es la prima o descuento que define si el crudo mexicano resulta atractivo para una refinería compleja frente a alternativas similares.
Pemex, a través de PMI Trading, revisa este diferencial cada mes con base en:
Margen de refinación de crudos pesados.
Disponibilidad de crudos competidores.
Comportamiento de inventarios en el USGC.
Señales de negociación en el mercado spot.
Cuando el K-factor baja, el mensaje es claro: la demanda no está garantizada al precio previo y es necesario defender participación.
Un recorte en el diferencial del Maya no implica falta de compradores, sino mayor sensibilidad al precio. Las refinerías que procesan crudos pesados hoy tienen más opciones y comparan barril contra barril:
Crudos pesados de América Latina.
Corrientes canadienses ajustadas vía diluyentes.
Flujos puntuales de Medio Oriente que llegan al Atlántico.
En ese entorno, el Maya deja de ser “default choice” y se convierte en un crudo que compite activamente por cada corrida.
Las refinerías del USGC con unidades de coquización e hidrotratamiento profundo —las principales consumidoras del Maya— evalúan cada mes la relación calidad-precio-logística. Para ellas, diferencias pequeñas en el OSP pueden definir la mezcla óptima de alimentación.
La reducción del diferencial sugiere que Pemex identifica:
Presión de oferta de otros crudos pesados.
Márgenes de refinación menos holgados para absorber primas.
Mayor poder de negociación del comprador en contratos de corto plazo.
Esto explica por qué el ajuste se da ahora, antes de que se acumulen rechazos o recortes de volumen.
Más allá del precio puntual de febrero, el movimiento envía varias señales hacia 2026:
Defensa de colocación: Pemex prioriza volumen vendido sobre maximización inmediata de precio.
Flexibilidad comercial: PMI Trading muestra disposición a ajustar para no perder espacio en refinerías clave.
Lectura anticipada: se reconoce que el mercado de pesados será más competitivo en los próximos meses.
Advertencia implícita: si la presión persiste, los diferenciales podrían seguir siendo la principal palanca comercial.
Nuevos ajustes al K-factor en marzo y abril.
Cambios en los flujos de crudos pesados hacia el USGC.
Comportamiento de márgenes de coquización.
Respuesta de compradores: mayor flexibilidad contractual o pedidos spot.
Señales de desplazamiento del Maya en mezclas de refinación.
Cuando Pemex ajusta el diferencial del crudo Maya, no está reaccionando al mercado: está intentando anticiparlo. El recorte para febrero de 2026 es una señal temprana de que la colocación del crudo mexicano enfrentará un entorno más competitivo, donde la estrategia comercial y la lectura fina del mercado físico serán tan importantes como la calidad del barril.
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