Venezuela ha iniciado la reapertura de pozos y el reinicio de exportaciones de crudo tras meses de estancamiento. El movimiento operativo impacta el balance oferta-demanda del 1T–2T 2026, con implicaciones directas en los diferenciales de crudo pesado como Maya/Oriente vs Merey y en los flujos logísticos hacia USGC y el Caribe.
Venezuela ha comenzado a revertir recortes de producción de crudo mediante la reapertura de pozos que habían sido cerrados ante un embargo marítimo estricto y al reinicio de exportaciones de petróleo, según fuentes cercanas a la operación. Tras semanas de estancamiento exportador —durante las cuales solo Chevron movilizó volúmenes limitados bajo autorizaciones especiales— emergen ahora dos supertanqueros saliendo con aproximadamente 1.8 millones de barriles cada uno, rumbo al Caribe, marcando la reanudación de flujos comerciales que habían estado virtualmente paralizados. Esta operación coincide con que la producción agregada venezolana había caído a ~880,000 bpd desde 1.16 millones bpd a finales de noviembre, con caídas particularmente pronunciadas en la Faja del Orinoco. La logística de estos primeros embarques prevé fondeos en tanques arrendados en el Caribe antes de asignar destinos finales, lo que representa una fase intermedia crítica en el retorno de Venezuela al mercado global de crudo pesado. La normalización de embarques desde puertos primarios y secundarios, así como la disponibilidad de tanqueros no sujetos a sanciones, será determinante para el ritmo de exportación en las próximas semanas.
Con la reactivación de pozos y la liberación de inventarios retenidos onshore y en buques, se espera una adición neta incremental de barriles disponibles para Asia, Europa y USGC durante el primer y segundo trimestre. Aunque los niveles iniciales siguen por debajo de los picos históricos, cualquier entrada incremental de crudo pesado contribuirá a apalancar un mercado que ya enfrenta condiciones de suministro acomodaticio en varios segmentos. Los analistas de mercado prevén que, si la producción venezolana puede estabilizarse y crecer moderadamente, podría ejercer presión bajista adicional sobre los precios en el segmento de pesados, particularmente si se suman importaciones desde otros productores con carga pendiente de inversiones.
La integración de estos barriles recuperados —junto con inventarios acumulados— en los balances del 1T–2T 2026 actualiza las expectativas de oferta neta efectiva, lo que podría favorecer contratos forward más ágiles y ajustados a condiciones de contango para pesados con entregas en los hubs del Caribe y USGC.
El retorno de crudo venezolano, predominantemente pesado y de alta viscosidad como el Merey, introduce catalizadores para calibrar los diferenciales regionales. Tradicionalmente, referencias como Maya y Oriente han servido de benchmark para pesados latinoamericanos en USGC y Caribe. La entrada de Merey —con perfil similar pero potencialmente más barato para asegurar ventas rápidas— podría estrechar los diferenciales si la oferta incremental supera la demanda captada por refinerías con unidades de cokificación robustas.
En escenarios de mayor disponibilidad, los spreads Maya/Merey y Oriente/Merey podrían ajustarse a la baja, ofreciendo incentivos de arbitraje para traders que busquen alinear cargas de pesados con destinos capaces de procesarlos eficientemente. Esta dinámica es especialmente relevante para refinadores que históricamente afinan mezclas de pesados y requieren escurrir inventarios sin presionar excesivamente los márgenes de conversión.
La presencia de buques VLCC cargados desde Venezuela hacia terminales en el Caribe altera los patrones de posicionamiento de tankers y puertos. Hubspot de almacenamiento en el Caribe puede fungir como nodos temporales de redistribución hacia USGC o destinos fuera de la región, facilitando estrategias de arbitraje de spreads regionales frente a mercados de entrega diferida.
Para operaciones de trading, la cercanía de inventarios en St. Eustatius, Curazao o Puerto Rico frente a los centros de refinación de USGC puede abrir ventanas tácticas de arbitraje si los diferenciales Brent–WTI o Maya–Mercados físicos se ajustan con volatilidad. Asimismo, los tiempos de tránsito y costes de flete desde estos puntos serán variables críticas para determinar la rentabilidad de tales estrategias.
Evolución de los volúmenes diarios de exportación: datos de buques fondeados y ETA/ETDs desde terminales venezolanas.
Diferenciales de pesados frente a benchmarks regionales: seguimiento de Merey vs Maya/Oriente spreads.
Inventarios en hubs del Caribe: niveles en almacenamiento flotante y terrestre que condicionan arbitrarios.
Disponibilidad de tankers no sancionados: impacto en plazos de entrega y primas de flete.
Señales de descuentos/coberturas en mercados forward: cambios en forward curves que indiquen expectativas de oferta creciente.
La reactivación operativa venezolana reconfigura variables clave para estrategias de cobertura y compras spot de pesados en el 1T–2T 2026. Para traders y operadores en USGC/Caribe, priorizar análisis de diferenciales dinámicos y ajustar programas de inventario en función de flujos reales de embarque permitirá capturar arbitrajes temporales. Las decisiones de cobertura de spreads regionales, así como la programación de corridas de refino con corte a pesados, deben calibrarse con datos granulares de exportación y condiciones logísticas para maximizar márgenes y mitigar riesgos de sobreoferta transitoria.
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