Pemex publicó sus supuestos oficiales 2026 (PIB, inflación, tipo de cambio, precio de la mezcla, producción y exportación). Esta pieza los convierte en un tablero práctico para ejecutivos: cómo se traducen a decisiones de compras, coberturas, importación, refinación, logística y trading sin caer en narrativa financiera.
Pemex publicó su Perspectiva 2026 con supuestos oficiales que funcionan como un tablero base de planeación: PIB 1.8%–2.8%, inflación 3.0%, tipo de cambio 18.90 MXN/USD, precio promedio de la mezcla mexicana 54.90 USD/b, producción de crudo 1,675 Mbd, producción de gas 5.15 MMMpcd y exportación de crudo 470 Mbd.
Aunque el formato es “macro”, el uso correcto es operativo: estas variables definen el tono de negociación de contratos, el apetito de cobertura y la sensibilidad del downstream mexicano a shocks externos.
1) Tipo de cambio: el costo “invisible” de casi todo lo importado
Un supuesto de 18.90 MXN/USD no es un pronóstico para especular; es un parámetro para compras e importaciones. En downstream, el tipo de cambio permea: molécula importada, aditivos, refacciones, catalizadores, servicios marítimos, fletes y pólizas. Si tu contrato está en USD, tu riesgo principal no es la noticia del día, sino la sensibilidad: cuánto se mueve tu costo total por cada peso de variación. Ese cálculo se vuelve el “mínimo viable” para decidir coberturas, bandas de precio y cláusulas de ajuste.
2) Precio de la mezcla mexicana: ancla para diferenciales, no para titulares
El supuesto de 54.90 USD/b de mezcla mexicana opera como referencia de planeación para:
diferenciales de crudo pesado (Maya y comparables) frente a canastas internacionales,
señales de márgenes de refinación (porque el costo del feedstock es el primer renglón del slate),
ventanas de arbitraje de productos cuando el crudo y los fletes se mueven.
No te dice “a cuánto va a estar el Brent”, pero sí te da una base para stress tests: qué pasa si el crudo cae y los márgenes se comprimen, o si sube por shocks (sanciones, OPEP+) y el costo se transfiere con rezago a la cadena.
3) Producción y exportación de crudo: señales para logística, no para orgullo volumétrico
Producción de 1,675 Mbd y exportación de 470 Mbd implican un balance operativo: qué tanto crudo queda para sistema interno y qué tanto se expone a mercados externos.
Para logística y refinación, lo relevante es el ritmo y la confiabilidad: cambios en exportación alteran programación de tanques, ventanas de embarque, disponibilidad de ciertos cortes y, por extensión, la forma en que compites por crudos pesados en el Golfo. Para trading, define el tono de disponibilidad regional y la presión sobre diferenciales.
4) Gas natural: el supuesto que se vuelve tarifa, dispatch y costo industrial
El dato de producción de gas (5.15 MMMpcd) es relevante porque el gas es insumo crítico del sistema eléctrico y de la industria.
En 2026, con volatilidad global y eventos de sanciones o disrupciones logísticas, el gas no se lee como “precio spot”, sino como riesgo de continuidad: disponibilidad, transporte, y exposición de usuarios a interrupciones o congestión. Para compras industriales y generación, el supuesto obliga a revisar contratos de suministro, almacenamiento (donde exista) y tolerancias operativas.
Volatilidad: los supuestos son el “escenario base”; tu tarea es medir cuánto te duele salirte de ese carril (FX, crudo, fletes).
Sanciones y geopolítica: no se reflejan directo en el tablero, pero sí en las variables que mueven tu costo (crudo, fletes, seguros, disponibilidad de barriles pesados).
OPEP+: si la oferta sigue administrada, se reduce la visibilidad y aumentan las primas por confiabilidad, afectando spreads y márgenes, especialmente en USGC, referencia natural para México.
Sensibilidad downstream mexicano: el sistema reacciona con rezagos; por eso la ventaja competitiva no es “adivinar el precio”, sino preparar contratos y coberturas para no improvisar cuando el mercado apriete.
1) Definir bandas de exposición y gatillos contractuales
Usa el tipo de cambio 18.90 y la mezcla 54.90 como base y fija “gatillos” internos: a partir de qué nivel ajustas precio mayorista, renegocias flete, o activas cláusulas de revisión. No es predicción; es gobernanza de decisión.
2) Rebalancear coberturas: primero FX, luego feedstock
Si tu costo está dolarizado y tu ingreso en pesos, el primer hedge racional suele ser FX. Después, revisa si tu exposición a crudo/productos requiere coberturas parciales o escalonadas. La clave es ligar cobertura a sensibilidad real, no a titulares.
3) Auditoría express de cadena logística y aseguramiento
Con el balance de producción/exportación y el entorno 2026, revisa en una semana: ventanas de terminal, dependencias críticas (un solo proveedor, un solo corredor), pólizas, y tiempos de reposición. El objetivo es resiliencia: asegurar que un shock externo no te deje sin plan B.
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