En 2026 las cuotas del IEPS a gasolinas se actualizan por inflación. Esta nota explica cuánto suben, cómo se integran al precio final y por qué ese aumento no siempre se ve de inmediato en el precio que paga el consumidor.
A partir del 1 de enero de 2026, las cuotas del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios aplicables a gasolinas y diésel se actualizan conforme a la inflación. Esto significa que el monto fijo por litro que se cobra como impuesto aumenta algunos centavos, en línea con el ajuste anual previsto en la ley. El incremento no es discrecional ni extraordinario: es una actualización automática que busca mantener el valor real del impuesto frente al aumento general de precios.
Uno de los puntos que más confusión genera es asumir que un aumento en la cuota del IEPS se traduce, de forma inmediata y automática, en un aumento equivalente en el precio de la gasolina. En la práctica, el precio final que ve el consumidor es el resultado de varios componentes: el costo del combustible base, el impuesto, la logística, el margen comercial y otros cargos. La cuota del IEPS es solo una parte de esa ecuación, no el precio completo.
Existen varios mecanismos que pueden amortiguar o retrasar el impacto del IEPS en el precio final. En algunos momentos, los comercializadores absorben temporalmente el incremento para no perder competitividad. En otros, la variación en el costo del combustible base o en la logística compensa el ajuste fiscal. También influyen políticas de estabilización y acuerdos operativos que buscan evitar movimientos bruscos en el precio al público.
Aunque la cuota del IEPS es la misma a nivel nacional, el precio de la gasolina no lo es. Las diferencias regionales se explican por costos de transporte, cercanía a centros de distribución, condiciones de competencia local y particularidades fiscales en ciertas zonas. Por eso, el efecto del IEPS puede sentirse antes en algunas regiones que en otras, incluso dentro del mismo mes.
En el día a día, el precio de la gasolina responde más a cambios en el costo del combustible base, a la logística y a la competencia entre estaciones que al ajuste puntual de la cuota del IEPS. Movimientos en inventarios, cambios en rutas de suministro o ajustes comerciales suelen tener un efecto más visible e inmediato que la actualización anual del impuesto.
El aumento de las cuotas del IEPS en 2026 es real y está claramente definido, pero su impacto en el precio final no es mecánico ni instantáneo. Para el consumidor, entender esta diferencia ayuda a interpretar por qué el precio puede mantenerse estable aun cuando el impuesto sube, o por qué cambia en distintos momentos y regiones sin que el IEPS sea el único factor detrás.
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